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Los 4 pilares del análisis de riesgo financiero (I): la capacidad primaria de reembolso

Cuando se otorga un riesgo financiero, hay cuatro puntos básicos que deben analizarse, tanto de forma cuantitativa como cualitativa. En este primer artículo nos centramos en el más fundamental de todos: la capacidad primaria de reembolso.


¿Qué es la capacidad primaria de reembolso?

Dicho de forma sencilla: se trata de saber si el deudor genera fondos suficientes con su actividad ordinaria. Esta debe ser la fuente natural, en importe y en plazo, con la que se reembolsará el préstamo o crédito otorgado.

Para valorarlo correctamente, primero hay que identificar qué activo se está financiando, ya que no es lo mismo financiar:

  • Circulante, con un plazo de rotación de meses, que
  • Maquinaria o inmuebles, con plazos mucho más largos.

Por eso el plazo es tan relevante como el importe: la financiación debe ajustarse al ciclo del activo que la origina.


El Cash Flow ordinario: la cifra que de verdad importa

Es fundamental que esa capacidad de generación de fondos proceda de la actividad ordinaria o natural del deudor. Por eso , como veremos más adelante,  resulta clave analizar cómo se genera el Cash Flow (C.F.) ordinario.

Esto implica depurar el C.F. procedente de la actividad del deudor, eliminando cualquier concepto extraordinario o atípico, ya sea positivo o negativo:

Extraordinarios positivos Extraordinarios negativos
Venta de un activo Siniestros
Seguros cobrados Temas laborales
Impagos, sanciones...

Estos conceptos deben eliminarse porque desvirtúan el C.F. ordinario, que es precisamente la cifra que necesitamos conocer para evaluar si el deudor puede atender sus deudas "ordinarias". Esto no significa ignorar los extraordinarios: simplemente merecen un análisis aparte, que abordaremos en un próximo blog.

Las empresas pueden destinar su C.F. a múltiples fines: crecimiento e inversión en inmovilizado, circulante, inversiones financieras en filiales, dividendos, pago de impuestos... y amortización de deuda.


Cómo aproximar el cálculo del C.F. ordinario

Una primera aproximación parte del beneficio después de impuestos de la cuenta de pérdidas y ganancias, sobre el que se realizan los siguientes ajustes:

  1. (+) Sumar las amortizaciones de todo tipo
  2. (+) Sumar las pérdidas extraordinarias
  3. (−) Restar los ingresos extraordinarios
  4. Revisar la partida de "Trabajos realizados para el inmovilizado", que con frecuencia incluye gastos activados o capitalizados
  5. Analizar los ingresos financieros, si los hay: conviene comprobar que el deudor no esté ganando más prestando a terceros o filiales que desarrollando la actividad propia de su CNAE

Cuidado con la desviación de fondos

Un punto crítico es que los deudores no alteren, por "hechos consumados", su objeto social mediante inversiones ajenas a su actividad ordinaria... salvo que lo expliquen y justifiquen previamente.

Uno de los mayores fiascos que puede darse en una operación es que una empresa pida financiación para una actividad y la destine a otra completamente distinta.

Como ejemplo, un caso real sucedido en el mercado: no hace mucho, un deudor derivó de forma temporal el dinero de un préstamo ,mientras concretaba su inversión definitiva, a la compra de bitcoins, por parecerle más rentable que su negocio tradicional. El bitcoin cayó cerca de un 30% en pocos días...


En próximos blogs profundizaremos en el resto de los pilares del análisis de riesgo financiero.

 

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